~Pensadores~

lunes, 23 de abril de 2012

23.Abril.2012.

Hemos sobrevido, y no sé ni a qué.
La pena en pedacitos se convierte.
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Día del libro <3

(5)

1 comentario:

  1. Respecto a lo escrito te dire que la vida la vivimos cuando dejamos de preocuparnos por ella, no sobrevivas... vive, y yo estoy convencido que si sabes a que crees que haz sobrevivido... y con respecto a la pena..., haz magia... mirala con una sonrisa... y desaparecera... se hara humo... y desaparecera... te presenteo a TONY DE MELLO,Extracto del libro "El canto del Pájaro", ojala este a vuestro alcance cualquiera de sus libros... sera una ventana inmensa a la sabiduria... mientras tanto les copio algo que les hara reflexionar... por ejemplo...

    COME TÚ MISMO LA FRUTA
    En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado» El Maestro le replicó: «¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?». Pues, nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni si quiera el Maestro.

    UNA VITAL DIFERENCIA
    Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí: «¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?». Y les respondió:

    «Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche».

    Le volvieron a preguntar:

    «Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?». Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten».

    Jamás se ha emborrachado nadie a base de comprender intelec­tualmente la palabra VINO.

    EL ELEFANTE Y LA RATA



    Se hallaba un elefante bañándose tranquilamente en un remanso, en mitad de la jungla, cuando, de pronto, se presentó una rata y se puso a insistir en que el elefante saliera del agua.

    «No quiero», decía el elefante. «Estoy disfrutando y me niego a ser molestado».

    «Insisto en que salgas ahora mismo», le dijo la rata.

    «¿Por qué?», preguntó el elefante.

    «No te lo diré hasta que hayas salido de ahí», le respondió la rata.

    «Entonces no pienso salir», dijo el elefante.

    Pero, al final, se dio por vencido. Salió pesadamente del agua, se quedó frente a la rata y dijo:

    «Está bien; ¿para qué querías que saliera del agua?».

    «Para comprobar si te habías puesto mi bañador», le respondió la rata.

    Es infinitamente más fácil para un elefante ponerse el bañador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de Él.

    Humberto

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