~Pensadores~

jueves, 1 de enero de 2015

24/7 BABY 3-6-5


Llegó tras la intensa espera de doce números, doce acelerados segundos.  Su presencia estaba en todas partes, y hacía que sintieras que solo eras algo concreto, algo entre la nada y la nada, algo entre un antes y un después. Que eras algo determinado, que  él era algo puntual. Y ambos una coincidencia, que colisionó en un pequeño momento, empezando a formar parte de un fragmento del infinito. 
Ese pequeño fragmento, recién empezado y aún vacío, poco a poco se fue llenando de vida,  de momentos eufóricos, tristes, alegres, momentos de rabia o incertidumbre, de pasión, de aventuras, de amistad, amor, fraternidad, rabia, impotencia. Momentos que quedaron impregnados en nosotros y en el lugar más inexpugnable de nuestras almas y recuerdos. Ya nada podría sacarlos de ahí,  estaban marcados a fuego, salvo nuestra decadencia y vejez...
Y de repente, ese pequeño fragmento, había acabado. Dio un portazo y se largó. Ya jamás volvería, nunca volvería a repetirse y todas las revoluciones que había causado seguían su curso,  pero no mas en ese periodo de tiempo.
La cuenta atrás empezó, otros doce segundos y estaríamos empezando otro de esos fragmentos entre la nada y la nada.
Doce: emoción
Once: frustración 
Diez: impotencia 
Nueve: voluntad
Ocho: decisión
Siete: amistad 
Seis: batallas y ángeles 
Cinco: calma
Cuatro: llanto
Tres: perdón 
Dos: valor
Uno: vida
Eso sería un resumen en doce palabras de los momentos que se iban.
Y entonces, sigiloso en su llegada, empezó otro, que poco a poco se llenaría de nuevas y de las mismas cosas, de curiosidad hacia lo nuevo y ganas de vivir, de aventura, de amor y felicidad en lo cotidiano. 
Empezó otro fragmento del infinito, en medio de la nada y la nada.  Empezó vacío, pero estaba claro que terminaría lleno y diferente. Que nos transformaría, muy poco a poco, con el paso de otros nuevos trescientos sesenta y cinco días. 

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