~Pensadores~

domingo, 17 de marzo de 2013

Sombras de la noche



El día se ha acabado, el cielo se ha vuelto frío, oscuro. A través de la ventana observa los esbeltos árboles, secos, sin flores, como extendiendo sus brazos hacia el cielo. Escucha aullar al viento, golpear la ventana. Brillar la luna. Observa el cielo… rebuscando entre sus recuerdos. Aquellos que creía haber olvidado.
-Te echo de menos – susurro su delicada voz - ¿Cuándo vuelves papa?
Se acurrucó en la cama, apretando las rodillas contra el pecho y rodeándolas con los brazos. Se escondió bajo la sabana. La luz de la luna atravesaba la ventana apenas iluminando la cama, olvidando el fondo de la habitación entre sombras. ¿Por qué no me acuerdo de tu cara?. Se preguntó a sí misma.
-Me siento sola sin ti.
Comenzó a llover. Le llamo la atención el delicado sonido de las gotas al golpear la ventana. Seguía mirando tras la ventana. Evitaba mirar la habitación… le daba miedo la oscuridad. Los arboles parecían estremecerse por el viento. La lluvia era cada vez más fuerte. "¿Por qué no te recuerdo? Yo… quiero acordarme de ti". Hablaba consigo misma. Sé que tú me querías. Se… sé que me agarrabas de la mano hasta que me dormía, que nunca me dejabas sola. Y me siento mal por no saber quién eres… perdóname.
-¿De verdad vienes la semana que viene? ¿Lo prometes?
La luna se apagaba. El viento parecía gemir. Miro el fondo de la habitación. Se quedó embobada observando las sombras. Parecía absorta. La invadía el miedo, la desesperanza. Sus manos le temblaban. Sentía una extraña sensación en el pecho, como si no pudiera respirar. El sonido de la lluvia y del viento parecía desvanecerse poco a poco, sin que se diera cuenta. La luz se escondía. La oscuridad la atrapaba, el temor la invadía. Sus ojos parecían ausentes… seguía inmersa en sus pensamientos.
Pero siento que te necesito. Siento que algo me falta…que estoy vacía. Que me falta una parte de mí que no puedo llenar, y esa parte eres tú. Y cuanto más pienso en ti más me duele el corazón, y cuanto más me duele más te necesito.
Solo veía un mar de oscuridad, denso, triste. Y no podía escapar de él. Ignoraba como se le escapaba la realidad. Ya no llovía, no gemía el viento, no brillaba la luna. Sus labios temblaban. Quería decir algo. No se sentía capaz. Notaba como se perdía y no sabía en dónde. Se sentía abandonada, en medio de un mundo frío, triste, oscuro. El viento golpeo violentamente la ventana. Sintió pánico, su corazón latió con fuerza. Miro a su alrededor. Se dio cuenta de que había estado como ausente. Notaba un sudor frío cayendo por su frente, como le temblaba todo el cuerpo, el corazón golpeándola. Se sintió liberada.
-la semana pasada también dijiste que vendrías… pero no viniste – susurro con voz temblorosa.
Volvía a escuchar la lluvia, mucho más fuerte que antes. El viento, que ahora parecía gritar. La luz se había escapado. Se sentía atrapada de nuevo."¿Por qué nunca quiere estar con migo? ¿Tú lo sabes mama? ¿Antes no era así verdad?" Las sombras parecían cobrar forma. Los arboles tras la ventana ya solo eran una silueta de algo macabro. Todo parecía tener forma siniestra. Se sentía indefensa. No era capaz de moverse. Cada vez que el viento golpeaba la ventana se le helaba el alma. La lluvia parecía gritar de dolor. “¿Por qué no me quiere?” Grito con fuerza, con lágrimas en los ojos. “¿Por qué nunca esta?” Se hacía un ovillo mientras cerraba con fuerza los ojos y le moqueaba la nariz, mientras se agarraba el pecho con las manos. Las sombras la envolvían, la atrapaban. Su corazón latía violentamente. Tenía miedo, pánico. Siento que mi corazón está roto." Siento que estoy sola y me duele… me duele mucho". Cada gota de lluvia golpeando la ventana le parecía ensordecedora. Sentía la tristeza en el llanto del viento.
Abrió los ojos. Vio la cadena de su muñeca. En ella estaba escrito: Lana. “Es lo único que tengo de ti. Pero… si es parte tuya, de alguna manera estás conmigo”. Se dijo a sí misma.
-Prométeme que vendrás… por favor.
Pareció calmarse la lluvia, el viento. Seguía entre sombras, pero eso ya no importaba si llenaba al menos un poco ese vacío en su interior, si descargaba su rabia entre lágrimas… si podía dormir otra noche.

By: Rubén Gómez

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